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Jorge Dominguez

Para poder conversar

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De las cartas al director a Ramos Cholele

Enviado por Jorge Dominguez el 03/03/2007 a las 10:43
Jorge Dominguez
Quiero compartir con ustedes una columna que escribí hace unos días para el diario ciudadano El Amaule, acerca de la media Ciudadana. Saben que tengo un muy querido amigo de unos 50 años, que uno de anhelos más grandes era lanzar un libro con escritos que ha ido trabajando durante su vida. Posiblemente su labor profesional, su escaso tiempo, quizás la falta de dinero para editar y publicar ese libro, ha causado que hasta la fecha aún no salga al aire. Su máquina de escribir es preciosa, y más romántico aún, son esas hojas apiladas con todos esos textos. lulu No hace mucho le hablé de un web que se llama www.lulu.com, portal que te hace la oferta de editar tu libro de forma gratuita con todo lo necesario. Además te permite publicarlo y dentro de la red de visitantes lo pone a la venta. Lulu.com hace poco, vendió el libro 1.000.000. ¿En qué mundo vivimos? Lulu.com, es testimonio de millares de ejemplos de una nueva era en las comunicaciones como así, en nuestras relaciones, en la educación, la productividad, en la salud, por decir algunos ámbitos constitutivos de nuestras vidas. Es que observar con mediana agudeza los fenómenos sociales que se están dando producto de la revolución tecnológica global, da -sin empacho- para hacer aseveraciones de este tamaño. Hay ejemplos de sobra que ya hemos compartido e investigado juntos en estos medios participativos (you tube, wikipedia.com, ebay, skype, los blog, los rss, los juegos en linea,) en fin. Podemos estar mucho tiempo enumerando experiencias que de fondo revela nuevas formas de interacción y coordinación humana. Una plataforma global, participativa, donde surgen nuevas economías, nuevas formas de aprender y nuevo tipo de destrezas, nuevas normas y leyes??? ¿Leyeron que la candidata socialista francesa estaba haciendo campaña en second life?, ¿Leyeron que los candidatos norteamericanos tenían especialista en blog y lanzaron campañas en youtube?, ¿Nos les gustaría saber cuantos muchachos sin educación formal, están ganando buen dinero desarrollando, diseñando, remixeando? ¿Saben cuantos grupos musicales encontraron en youtube su forma de promoción, si es sólo ver a Yasuri yamillet?, Más sabroso aún ¿Saben como gana dinero google? O ¿Cuánta gente trabaja en google y cuento vende al año? Y ¿Cuánta gente trabaja en Codelco y cuánta vende al año? ¿En qué mundo vivimos?...
Perplejidad - global - carreras inestables- aprender permanentemente- altamente competitivo- nuevas reglas del juego - tsunamis - oportunidades a granel - amenazas a granel, nula resistencia al cambio - internet social.
Cartas al director. cartas director Quién no ha estado en una mesa familiar un domingo, escuchando el versado discurso de algún apasionado pariente relatando los errores o aciertos del gobierno, las problemáticas culturales del país, las injusticias que fue preso la semana con la tal o cual multitienda o banco. Quién de ustedes no se ha estremecido con un auto incorrectamente estacionado en un lugar para minusválidos. O quién no ha sido testigo de un artista notable en la calle que debería ???casi propio de la emoción del momento- ir al festival de Viña del Mar. De un asalto, de una charla magistral de un maestro, de un amigo tan chistoso que te gustaría guardar su puesta en escena??? Y para ser más contextual, de algún ???vivo y fresco?????? que se sube por atrás al Transantiago??? Las cartas al director era ???para algunos- el santo remedio. Digo para algunos, porque es pequeñita, porque es analógica, porque yo he mandado y no me han publicado. En fin. Ese mundo se está acabando. ¡Va a 140 KM por hora! Cuando empezamos a trabajar en los diarios ciudadanos, me habría encantado saber que era posible que una persona con su celular, en un auto, pueda filmar y mostrar en menos de 45 minutos que un bus lo sobrepasara a más de 140Km por hora en plena carretera. Y así pasó, el diario el Morrocotudo, pionero en el mundo hispano de la nueva media participativa, lo mostró. Sin lugar a dudas, destello del futuro que está y se avecina a con gran velocidad. En los medios participativos de alto tráfico e incidencia, florece un fenómeno de nuevo poder para un ciudadano. Yo le llamo un ciudadano 2.0
Es el notero ciudadano, alguien con un rol nuevo en la sociedad porque posee la capacidad de revelar realidades que están ahí, en la ciudad, en el pueblo, en la casa, y posee un medio para difundirlas y convertirlas en una experiencia colectiva amplia. No hace falta ser periodista, tener una carrera profesional ni mucho menos. Sólo se necesita que corra sangre por el cuerpo, alto nivel de compromiso con la realidad social ??? al notero ciudadano no le da lo mismo lo que pasa, quiere ser actor, quiere influir-, rigor, talento y aprender algunos trucos simples y vualá. La realidad se escribe desde sus actores.
¿Qué viene? ¿Para dónde va la micro? Es difícil saberlo. No obstante, es un hecho que el acceso a tecnologías mejores, a menor precio, y por tanto cada vez más masivas es una realidad progresiva. Es tan cierto que surgen y surgirán nuevos e impensados modelos de educación, de negocios, de comunicarnos, de cuidar nuestra salud, de ganarnos la vida. También es razonable pensar que este tipo de expresiones ??? la media participativa- van ganando cada vez más poder e incidencia. Quizás no en desmedro necesariamente de la media tradicional, tal vez sí. Por último, y por cierto lo más hermoso, es que ese futuro ???el ¿qué viene?, el ¿Para donde va la micro?- tiene guardado un espacio de protagonismo para un pequeño y remoto país escondido del mundo. Para nosotros los chilenos. Porque si podemos ser parte de la construcción de este futuro y pienso que en alguna medida los diarios ciudadanos son un rasgo de ese futuro en construcción. morrocotudo

Transantiago

Enviado por Jorge Dominguez el 21/02/2007 a las 11:44
Jorge Dominguez
He leído y visto la llegada del transantiago desde muchas ópticas. Por de pronto, la reacción ???y su evolución- de los usuarios, las alabanzas y críticas de la vertiente técnica, las muchas opiniones políticas, las sociológicas también han tenido espacio en el debate y como no, la farándula a pedido su lugar en tal memorable tema de discusión. Yo desde esta tribuna, quiero compartir con ustedes algunas breves reflexiones que me han ido brotando conforme pasan los días, pues estimo pueden sernos útiles para nuestra permanente reflexión y acción sobre nuestro futuro como país. 1.- Aprecio aquellas decisiones cuya variable de implementación no es sólo las encuestas y el ???querer lucir bien??? de las autoridades. Admiro más la impopularidad de la convicción que la impopularidad de la pretensión. Más aún cuando tienen estudio y viabilidad. Por lo mismo, me atrevo a celebrar una acción que no es timorata, que no es vamos de a ???poquitito???, que no es ???mejor que lo haga el que viene???; sino que es audaz y persistente, porque todo acto de cambio y más si es ???importante??? no se puede pensar que será perfecto o que va a funcionar a la excelente al día siguiente. 2.- ¡Démosle como caja a esto!, creo que ha sido la consigna de muchos medios. En especial me ha impresionado Mega y su afán por dibujar -oportunistamente- un escenario oscuro y negativo. Bien sabemos que los medio no describen fielmente la realidad, no porque no quieran sino porque técnicamente no es posible. Y no hablo necesariamente de ???intensiones y línea editorial??? ???cuestión que brotaría evidentemente-, sino, de variables más plausibles como que para cubrir el transantiago con rigor científico posiblemente signifique poner cámaras y reporteros en un número inalcanzable de puntos para cualquier medio, más aún, mostrar sin interpretación añadida del medio, las acciones y reportes de los usuarios. En resumen, el medio sólo puede dar cuenta de un ápice de lo que está pasando y sobre ello comunicar. A esto le sumo lo desesperanzador que es, cuando los medios abusan del vaso medio vacío. Es que Chile necesita espíritu de unión, de avance colectivo, de que si hace falta información, pues bien informemos, pero ¿qué pasa?, terminamos con pobreza culpando al Bam Bam de nuestros problemas???. 3.- ¿Veámos cómo nos va o más transantiagos? Es posible que el transantiago tenga innumerables problemas, incluso que fracase tal cual fue concebido. Pero ahí tendrá que venir la imaginación y capacidad del gobierno, como así, la voluntad ciudadana y de las elites por sacarlo de alguna forma adelante. Porque desde mi humilde perspectiva, es este el camino en que debemos afrontar los desafíos colectivos. Siento que Chile pide a gritos menos pelea chica y oportunista, pide más unión y trabajo conjunto. ¿Cuáles son los transantiagos en educación?, ¿Cuáles son los transantiagos en competitividad? ¿Los transantiagos en segurid ad? ¿En inclusión social y desplome de la pobreza? ¿En tecnología? ¿Tienen que venir del Gobierno?, ¿Por qué no nos podemos unir la derecha y la izquierda para inventar esos transantiagos? ¿Los ciudadanos, los medios, los gremios, las empresas? ¿Suena utópico?...
¿Y por qué no?

Royal de Luxe en Chile

Enviado por Jorge Dominguez el 27/01/2007 a las 10:36
Jorge Dominguez
Esta obra cultural ha conmocionado la ciudad de Santiago. El día viernes (ayer) se estima que más de 100.000 personas acudieron a ver el espectáculo de la "niña gigante y el rinoceronte escondido", es más, la presidenta Bachelet participó activamente de la obra despertando a la niña y pidiéndole que buscara al rinoceronte lo antes posible... Un par de reportes de asistentes que sirven para ver la expectación que ha causado la niña:

Jóvenes y política

Enviado por Jorge Dominguez el 04/01/2007 a las 7:01
Jorge Dominguez
Hoy en un diario nacional, aparece una carta en que se señalan algunas estadísticas acerca de la participación política de los jóvenes (entre 18 y 29 años) en Chile. Dice así: - 0,7 de los jóvenes está inscrito en un partido político. - 15% se identifica con alguna colectividad partidaria. - Un 41% no cree en la efectividad del voto. - Un 42% declara que no le interesa la política. - En 1988 habían 2.100.000 jóvenes inscritos en registros electorales. Hoy alcanzamos sólo el número de 798.000.

EL % que olvidó El Merurio y La Tercera

Enviado por Jorge Dominguez el 22/12/2006 a las 12:29
Jorge Dominguez
El Mercurio dice en su campaña: (Leer más)

Arica digital y Morrocotuda

Enviado por Jorge Dominguez el 18/12/2006 a las 13:42
Jorge Dominguez
La semana pasada participé de una serie de reuniones de trabajo para desatar un gran proyecto en la querida ciudad de Arica. Se trata de una iniciativa que el Senador Fernando Flores está movilizando y tiene como desafío convertir a Arica en digital, a través de acceso a internet, computadoras, educación digital masiva y en áreas específicas de desarrollo como son la educación, las pymes, los dirijencias sociales, entre otros. No adelanto más. Lo restante será sorpresa... En esta oportunidad fuímos con Koldo Echevarría, representante del BID en nuestro país y como podrán ver, gran promotor del proyecto. Cómo él señala en una entrevista, el anhelo es pensar en Arica y Tacna juntas, dos ciudadades hermanas, que necesitan potenciar su actividad conjunta en pro de su desarrollo. Vean la cobertura del corresponsal Luis Mendoza del Morrocotudo. Vean la reunión que participamos con algunos corresponsales del diario el Morrocotudo.

Valoración de la Política

Enviado por Jorge Dominguez el 09/12/2006 a las 9:46
Jorge Dominguez
Encontré una breve columna del senador RN Carlos Cantero en su blog, acerca de la crisis política actual. Destaco su mirada -si leen más su blog podrán observarlo- en tanto, la desintonía de la clase política y la ciudadanía. En especial, me parece valioso su "atinado" análisis de los cambios que vive la sociedad productos de las revoluciones tecnológicas. ¿Valoración de la Política? La globalización y la revolución en las tecnologías de la información y comunicaciones que le acompaña, han desencadenado un proceso de múltiples cambios en la sociedad, uno de ellos se expresa en un evidente deterioro de la valoración de la política, la confianza y credibilidad en los políticos, la participación de los ciudadanos en los partidos políticos y en los procesos electorales, las personas muestran desafección por la cuestión pública enfatizándose el individualismo, incluso en algunos casos se aprecia aversión por la política, lo que paradojalmente se contrapone con una declarada valoración de la democracia. La sociedad muta desde estructuras estatistas hacia otras fuertemente mercadistas, el individualismo debilita el servicio público, la verticalidad cambia hacia una relación de horizontalidad, la comunicación unidireccional evoluciona hacia la multidireccionalidad y multimedialidad, el mérito más valorado es el éxito económico, se observa un sometimiento de los actores políticos a las prioridades mediáticas y del rating, actuando con una actitud más efectista que efectiva. Paulatinamente la política coquetea con la demagogia, la farándula, el cohecho y campañas electorales millonarias que comprometen recursos económicos que sobrepasan los límites aceptables, flirteando con el lobby. La política muestra una precariedad institucional, al decir de Pierre Bourdieu su capital simbólico evidencia la crisis, porque está afectada la credibilidad, no se encuentran las formas que permitan la transparencia institucional e interpersonal, por lo que la política es objeto de permanente sospecha, recurrente y en ocasiones gratuito descrédito, cuando no se descubren abusos o señales de corrupción que ponen en tela de juicio a toda la actividad. En ocasiones se observa un juego dialéctico que frente a la pobreza y la ineficiencia busca justificar lo injustificable, una cultura mediática que exalta la miseria y silencia lo noble, bueno y justo de la actividad, con noticias que se tiñen de rojo o amarillo y exaltan principalmente la espectacularidad. Poco a poco la política y los políticos adquieren el estatus de productos de la sociedad de consumo, mientras mayor sea el desprestigio más rentan y venden en los medios. Con todo, la política y los políticos no tienen el monopolio de la maldad ni son depositarios exclusivos de la virtud, ni tan malos como algunos señalan ni tan bueno como otros pretenden, es como cualquier otra actividad: ???de todo hay en los viñedos del Señor???. La política es la esencia de la democracia y esta es la esencia de nuestra vida civilizada en sociedad, no hay un sistema aceptable que la reemplace, por lo que deberemos hacer lo posible por ennoblecer el servicio público, dignificar y proyectar la cuestión política. ¿Cómo se aproxima usted a este tema, cual es su reflexión sobre esta materia?

Notable Reflexión

Enviado por Jorge Dominguez el 18/11/2006 a las 14:31
Jorge Dominguez
Mario Valdivia, hace una excelente reflexión referente a los periodistas y los medios. De fondo, surge la pregunta acerca de las confianzas, de el compromiso al hablar. Invito a leer y a pensar lo que señala. Estos días recientes de conmoción política hemos visto cómo trabaja en general la prensa y los periodistas. Yo interpreto que en su mayor parte la parada ante las personas entrevistadas o las personas de las cuales se hace una crónica es de desconfianza. Parece presuponerse, de entrada, que las personas mienten con respecto a sus motivaciones, que tienen intenciones que guían su conducta que parecen considerar inconfesables y que por lo tanto ocultan. Y la tarea del periodista parece consistir en adivinar estas motivaciones ocultas, develar estas intenciones poco confesables. Y, en este sentido, se presupone como lo más probable al parecer siempre la mala - sino, ¿por qué oculta?- intención. Considero que el trabajo de periodista es algo muy complicado, y el espíritu que parece animar a la prensa algo bien delicado. Y supongo que esto se hace tanto más complicado y delicado cuánto más crea el periodista que es un simple canal para que la "opinión publica" se informe; y supongo también que hay muchos periodistas de profesión que interpretan su rol asi: ponerse en el lugar de lo que la "gente" se pregunta y quiere saber. Encarnar este rol implica un curioso desdoble personal. Nos afanamos, sin mayor interés personal en lo que se trate - personas, hechos etc. -, procurando comprometernos con las preocupaciones de este ente que imaginamos: "la gente". Por eso, los periodistas aparecen tan a menudo completamente comprometidos con hacer hablar a las personas sin el menor involucramiento ni interés personal en lo que ellas dicen. Simplemente ¡ojalá! que digan algo que pueda ser llamativo para la "opinión pública"; lo que sea. Creo yo que el periodista paga un precio alto por este comprometido descompromiso, por este compromiso por no comprometerse con sus propios intereses y preocupaciones. Debe suponer que esta manera de ser y hablar - no comprometido con lo que se dice sino que con otra cosa - es la manera obvia y normal de todos. Debe suponer que todos hacemos lo mismo, la "gente" y la "opinión pública", y sus entrevistados y cuestionados en especial. ¿A nosotros, en nuestras conversaciones habituales no nos pasa en general lo mismo? Opinamos, decimos, preguntamos, sin compromiso real con lo escuchado y dicho. En eso consiste la palabrería habitual. Yo percibo que la ausencia de compromiso en nuestras conversaciones tiene algo de mala fe. Mala fe que procuramos no percibir pero que está siempre a nuestro acecho, al final sordamente presente. Sabemos que no nos importa realmente lo que decimos, lo que preguntamos y lo que oimos. ¿No hacemos esto generalizadamente todos los días y en todo lugar? Entonces, nos vemos forzados a pensar que esto es lo normal y válido para todos. Presuponemos esta sorda mala fe en todos los demás. De ahi que la habladuría tienda a ser pelambrienta, negativa, mezquina en su presuposición sobre el otro y las otras, sobre las intenciones y las raices ocultas de su comportamiento y lo que dicen. Podríamos creer tal vez que la falta de compromiso con lo que decimos pudiera ser neutral con respecto a nuestra predisposición a confiar o desconfiar de los demás. A lo mejor somos, en el descompromiso, tanto ingenuamente confiados como infundadamente desconfiados. Pero yo estoy convencido que no es así. La sorda mala fe, la obscura inautenticidad del descompromiso nos produce un sesgo negativo hacia los demás. En nuestra habladuría cotidiana nos paramos en general ante los demás -cualquiera- desde la desconfianza. El mal no está obviamente per se en el periodismo. Está en la falta de compromiso. Vivir sin mayor compromiso es vivir como periodistas descomprometidos con nuestra vida. No es necesario vivir así, tal como no es necesario practicar el periodismo asi. Pregunta de Domínguez: ¿Qué les parece?